lunes, 21 de noviembre de 2016

20 años a la velocidad de la luz

Parece que fue ayer, pero en una galaxia muy lejana, cuando el director de marketing de una importante empresa me preguntó que hacía antes de dedicarme a Internet. Le dije que trabajaba en el departamento de publicidad de una televisión autonómica y me recomendó que cuanto antes me volviera a ese mercado ya que Internet no pasaría de ser una moda.

Han pasado 20 años desde que se produjo esa conversación con lo que podríamos llamar un visionario. 20 años de un viaje que si me lo explicaran ser visto ese año noventa y seis solamente lo podría ver como una genuina historia de ciencia ficción.

Mi viaje se inició en una de las canteras digitales del mercado catalán, Intercom. Trabajando en lo que hoy llamamos una agencia digital, pero que en aquellos momentos definíamos como hacer Webs. Y ante la primera oportunidad de realizar campañas publicitarias digitales, siendo yo el que venía de medios, lideré la creación del primer departamento de publicidad digital. No penséis que hablo de un periodo de años, eso pasó en pocos meses. Recuero reuniones con directores de agencias de medios del mercado barcelonés en el que hablaba de que a medio plazo las agencias serían las que controlarían la emisión de las campañas digitales, ante la cara de póker de ellos.

Pero esa velocidad no tiene comparación al siguiente proyecto, con poco más de un año de experiencia digital pasé a crear con otros locos digitales repartidos por Europa la primera red publicitaria digital, Interad. Ese grupo de lo que hoy llamamos emprendedores nos ganamos la confianza de líderes de mercado como Altavista, Olé, Ozú, MSN, Ciudad Futura y la Revista Anuncios, para comercializar sus espacios publicitarios digitales. Aunque no lo creáis todas esas marcas que ya no existen fueron líderes absolutos en el mercado. Muy pocas como la revista Anuncios se mantienen inalterables liderando su sector.

A los pocos meses fuimos adquiridos por una compañía que cotizaba en el Nasdaq y nos vimos compitiendo con compañías que en nuestro país tenían el respaldo de compañías como telefónica. Esto de nuevo pasó en pocos meses, totalmente increíble.

Sin duda fueron años locos, divertidos y donde todos aprendimos creando de forma colaborativa un mercado que no existía. Un mercado que todos sabíamos que estaba totalmente inflado y que no resistió tanta tensión y acabó explotando.

Antes de esa explosión apareció la oportunidad de cambiar de tercio y esta vez sí empecé a trabajar en una agencia digital, Orbital BBDO. Y mi perfil de medios también me llevo a ser el “chico digital” de la agencia de medios del grupo, Media Direction aún en ese momento. Mi rol preparar propuestas que siempre se situaban al final de la presentación y las que nunca llegaba a presentar.

La crisis y la decisión personal de seguir residiendo en Barcelona me llevó a iniciar una nueva etapa como consultor digital independiente y tener de nuevo entre mis clientes a Ediciones Profesionales y poner mi granito de arena en el desarrollo del producto digital de la revista Anuncios. Además, descubrí nuevos sectores que ahora están muy consolidados como el de los juegos sociales o el gambling donde aparecían nuevos e interesantes proyectos.

En 2006 volví a oír los cantos de sirena de la agencia y volví a poder participar en proyectos digitales de comunicación y medios como Zed Digital y cuatro años después Netthink Isobar. Comunicación digital y distribución de los mensajes bajo una sola visión. Un modelo en el que sigo pensando que está el futuro del ecosistema publicitario.

La evolución del mercado, las diapositivas digitales en las estrategias de las marcas han ganado mucho protagonismo desde 2001, me ofreció la gran oportunidad de dirigir la oficina de Barcelona de una gran agencia de Medios, Carat. La digitalización profunda de las agencias de medios es un proceso inaplazable e ineludible y de nuevo intenté aportar mi granito de arena.

Pero finalmente la cabra digital tira hacia el campo de arrobas y una nueva oportunidad aparece frente a mí para participar en un nuevo mercado en creación y eclosión. La publicidad programática.

Muchos millones de experiencias, proyectos, aprendizajes, errores y algún que otro acierto. No cambiaría ni uno de ellos, ha sido un viaje apasionante. Además, la nave espacial lejos de desacelerarse parece coger más y más velocidad y eso tan solo hace amar aún más lo que hago y abrirme a los nuevos planetas que quedan por explorar.

¿Te vienes?

Artículo publicado originalmente en la revista Anuncios