martes, 26 de marzo de 2013

Tienes tan solo veinte años y ya te han intentado matar varias veces


El pasado mes de febrero hizo 20 años que se publicó el primer banner. Lo creó Joe McCambley, cofundador de la agencia The Wonderfactory , fue publicado en Hot Wired en  1994 y el anunciante fue AT&T.

Recuerdo que cuando me incorporé a este negocio, pasados dos años desde la publicación del primer banner, ya se ponía en duda la efectividad del primer formato nativo de publicidad en Internet. La frase “el banner está muerto” anunciaba su prematuro final.

Dieciocho años después, con los datos del último informe de IAB de 2012, el 21% de la inversión publicitaria online utiliza este formato. Aunque sigue siendo denostado por gran parte de la profesión al considerarlo burdo y poco efectivo.

Si eres de los que piensas así, espera un momento, permíteme que comparta un par de datos contigo.

Pasó la época donde los banners eran pequeños, tenían que ser diseñados como GIF animados y la marca aparecía maltratada por gordotes píxeles al tener que pesar la pieza menos de 12K. Ya no estamos en la época que con un directo “haga clic aquí” el objetivo de la pieza se centraba en conseguir generar tráfico a la web de la marca.

La evolución de Internet, que ha convertido al medio en una pantalla más en el consumo audiovisual de las grandes audiencias, nos permite realizar acciones de comunicación muy ricas utilizando este hermano pobre de los formatos publicitarios.

Tomando los datos de DG Mediamind para nuestro país, cuando los anunciantes utilizan banners en formato enriquecido (esos donde podemos interactuar con la pieza y el vídeo es el invitado principal) casi el 7% de los expuestos a la publicidad interactúan con ella. Además pasan con la pieza una media de 63 segundos. 

Este pobre muerto viviente tiene la atención absoluta de la audiencia más de un minuto. No está nada mal.
Quizás entre todos tendríamos que reconsiderar el rol que puede tener este formato en nuestra comunicación online, que sigue siendo uno de los menos intrusivos si se utiliza con mesura.

Feliz cumple y que cumplas 20 más…por lo menos.